Inicio Sector Cultura “A lomo” de focas, la tuberculosis llegó a América antes de la...

“A lomo” de focas, la tuberculosis llegó a América antes de la Colonia

*** La doctora Anne Stone, parte de un equipo internacional dedicado a la historia evolutiva de esta enfermedad, compartió hace un año los avances del estudio

*** Fue invitada por el INAH, junto con la doctora María Nieves Colón, para dictar la conferencia magistral El uso del ADN antiguo en el estudio de la historia humana, en el Museo Nacional de Antropología

Un equipo internacional de investigación dedicado a comprender la historia evolutiva de la tuberculosis, descubrió que ésta arribó a América antes de la colonización del continente, “a lomo” de focas. Este hallazgo cobra una dimensión particular en días en que la Organización Mundial de la Salud ha llamado a mantener los servicios esenciales para quienes viven con la enfermedad, y un equipo del Instituto Max Planck ha diseñado una vacuna más eficaz para la misma.

El año pasado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) invitó a dos reconocidas antropólogas genetistas, las doctoras María Nieves Colón y Anne Stone, a compartir los avances de sus estudios en paleogenómica. En la conferencia dictada en el Museo Nacional de Antropología, Stone abordó las revelaciones científicas acerca de la propagación temprana de la tuberculosis, concretamente, en Sudamérica.

La profesora de la Escuela de Evolución Humana y Cambio Social, afiliada al Instituto de Orígenes Humanos en la Universidad Estatal de Arizona, en Estados Unidos, indicó que la tuberculosis ocupa el segundo puesto (luego del VIH/SIDA) en la mortalidad relacionada con la enfermedad en humanos. Tan solo en México, en los primeros dos meses de 2020 se reportaron 8,029 casos de tuberculosis respiratoria, casi el doble de lo registrado en el mismo periodo del año anterior.

Entender la persistencia y la resistencia de esta enfermedad a lo largo de la historia, es el objetivo principal de esta iniciativa, en la cual también participan investigadores de la Universidad de Tübingen, en Alemania; del Instituto de Medicina Tropical de Suiza y la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio).

El punto de partida fueron los análisis realizados a tres esqueletos momificados localizados en un sitio precolombino de la costa peruana, con un milenio de antigüedad.

Stone explicó que a través de las técnicas de secuenciación de ADN, se aisló el bacilo de la tuberculosis presente en los cuerpos momificados y se pudo determinar que el patógeno guardaba más relación con el que provoca esta enfermedad en focas y leones marinos en nuestros días (Mycobacterium pinnipedii), que con las bacterias causantes de la afección en humanos (Mycobacterium tuberculosis Mycobacterium africanum).

“Los resultados de nuestros estudios fueron muy sorprendentes porque encontramos que las cepas de la tuberculosis en Sudamérica, antes de la Conquista, fueron introducidas por las focas. ¡No esperábamos eso!

“Esto nos dice que las cepas de los animales que circulaban en África, saltaron a las focas y leones marinos que interactuaban alrededor de la Antártida; posteriormente, aquellas que nadaban en las aguas australes de América también se infectaron. Y debido a que los ancestros americanos las cazaban para alimento y con fines rituales, adquirieron el patógeno a través de ese salto”.

Aunque el estudio fue publicado hace unos años en la prestigiada revista Nature, éste continúa ya que se desconoce la relación de la cepa de tuberculosis descubierta, con las de otras partes del mundo.

En palabras de Stone, las cepas de tuberculosis que circulan en la actualidad en América están estrechamente vinculadas con las formas que se encuentran en Europa, “lo que implica una introducción, en algún momento, después del primer contacto con los europeos”.

Sin embargo, los cambios característicos en esqueletos y momias de América del Norte y del Sur desde 700 a.C., “sugieren que la enfermedad estuvo presente durante cientos de años antes de las primeras interacciones con los exploradores españoles a finales del siglo XV. Los cambios esqueléticos diagnósticos, así como la evidencia molecular reciente, han indicado que estos primeros casos representan alguna forma de tuberculosis, pero la relación de esta enfermedad antigua con las formas modernas de tuberculosis es un gran misterio”.

Los resultados del equipo científico apuntan además a que la enfermedad, como se conoce en la actualidad, puede ser más reciente de lo que se pensaba, y podría haber surgido en África hace seis mil años. Dado que los esfuerzos para mitigarla hoy en día se complican por la aparición de cepas resistentes a medicamentos, “el conocimiento de su nivel de variación natural a lo largo de la historia puede ser informativo para su manejo”, sentenció la doctora.

Una visión holística

Invitadas por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, a través del Laboratorio de Fisiología, Bioquímica y Genética y el Departamento de Posgrados en Antropología Física, Anne Stone y María Nieves Colón conversaron sobre El uso del ADN antiguo en el estudio de la historia humana.

Colón, miembro postdoctoral del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio-Cinvestav), subrayó la importancia de contar con la visión de los antropólogos en investiaciones de genómica y paleogenómica, pues “tiene la capacidad de integrar líneas de evidencias distintas (cultura, ecología, sociedad, biología) para reconstruir la experiencia humana:

“Los humanos no somos únicamente seres biológicos, sino también culturales. El antropólogo tiene la capacidad de tomar ese dato genético y verlo de manera holística, entender los factores socio-culturales e históricos que llevaron a ciertos cambios en la genética y las consecuencias que tuvieron en la vida y la experiencia de las comunidades de hoy y del pasado”, concluyó.