Inicio Sector Público Versión estenográfica. Conferencia de prensa. Informe diario sobre coronavirus COVID-19 en México

Versión estenográfica. Conferencia de prensa. Informe diario sobre coronavirus COVID-19 en México

Conferencia encabezada por Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, desde Palacio Nacional

HUGO LÓPEZ-GATELL RAMÍREZ, SUBSECRETARIO DE PREVENCIÓN Y PROMOCIÓN DE LA SALUD: Muy buenas tardes tengan todas y todos ustedes aquí y allá en casa o donde quiera que nos estén escuchando. Gracias por estar atentas y atentos al acontecer de la salud en México y en el mundo.

Son las 19:00 horas del lunes 29 de junio de 2020. Estamos en el Palacio Nacional de México, en la Ciudad de México y vamos a iniciar la conferencia de prensa diaria sobre COVID-19, la pandemia causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Hoy nos vamos a centrar, como buen lunes, tanto en el informe técnico como en el informe técnico extendido, que son las características demográficas y clínicas de las personas que han estado afectadas por COVID y las personas que lamentablemente han fallecido, vamos a presentar también el porcentaje de positividad.

Le pido al doctor Alomía si presenta todo esto y luego abrimos a preguntas y comentarios.

JOSÉ LUIS ALOMÍA ZEGARRA, DIRECTOR GENERAL EPIDEMIOLOGÍA: Con mucho gusto, señor subsecretario.

Muy buenas tardes a todas y a todos.

Bienvenidos a la conferencia vespertina 122, así también el día 29 de esta Nueva Normalidad. Estamos ya prácticamente a nada de cumplir un mes de que inició la Nueva Normalidad, en que la siempre recordamos que ahora se caracteriza por intervenciones comunitarias, de distanciamiento social, de disminución de las actividades sociales, públicas, privadas, escolares inclusive a nivel regional.

Es decir, a diferencia de la Jornada Nacional de Sana Distancia, en donde se hacían por igual en las 32 entidades federativas, ahora se mide el riesgo de cada una de ellas en función de cuatro indicadores y entonces se obtiene un nivel de riesgo para cada una de ellas que además se expresa a través del color en un mapa; dependiendo del color que tengan son las actividades que se recomiendan puedan o no realizar, que a su vez van encaminadas precisamente a controlar el nivel de riesgo que están teniendo.

Veamos la siguiente diapositiva, que es el mapa que inició su vigencia el día de hoy y lo estará hasta el próximo domingo 5 de julio. Ahí podemos ver a las entidades que están en color naranja, que representan un riesgo alto; y las entidades que están en color rojo, que representan un riesgo máximo.

Veamos qué actividades podemos o no hacer para tratar de mitigar y en su caso controlar este riesgo, que son precisamente las siguientes diapositivas. Si nosotros estamos en un nivel máximo o un nivel alto, su mismo nombre nos dice, y los subsecuentes colores también, todavía estamos en riesgo de, si participamos de las actividades y del espacio público de tener interacción y ser contacto de un caso confirmado, por lo tanto, contagiarnos y enfermarnos.

¿Qué podemos hacer para que esto no suceda cuando estamos en estos niveles de riesgo?

Bueno, aquí están los ejemplos. En el caso, por ejemplo, de demandar ocupación hotelera, se les pide que en color rojo disminuyan esa ocupación sólo un 25 por ciento y que además solamente sea para personas que están en actividades esenciales, no es para el turismo, no es para las familias, no es para toda la población, además que sus áreas comunes, así como sus restaurantes se mantienen cerrados precisamente para impedir la interacción entre las personas.

Si estamos ya en un naranja esta ocupación puede subir a un 50 por igual, para sus restaurantes ya pueden abrir, pero hacerlo también al 50 por ciento y algunas otras áreas comunes. La idea es que con este 50 por ciento haya suficiente distanciamiento al interior de sus locales, de sus áreas, para que entonces se pueda limitar la posibilidad de un contacto y por lo tanto la transmisión.

Lo mismo sucede en los restaurantes y similares, todos los establecimientos que se dedican a la producción y venta de alimentos, en el semáforo rojo deben permanecer cerrados, solamente otorgar sus servicios para llevar o a domicilio, ya decíamos los hoteles solamente servicio a la habitación; pero cuando ya estamos en nivel de riesgo naranja pueden hacerlo, pueden abrir y ofrecer sus servicios con disponibilidad o aforo de un 50 por ciento, esto llevará a un hecho de que puedan distanciar las mesas donde los clientes se sientan y las personas que dan los servicios al interior lo hagan con todas las medidas sanitarias y los clientes también realizando las medidas sanitarias, sobre todo el que tiene que ver con el lavado de manos o la sanitización de estas para evitar los contagios.

Lo que son las peluquerías, las estéticas, los servicios de corte de cabello, barberías, etcétera, en rojo pueden brindarlo con servicio a domicilio, con medidas y protocolo sanitario; en el caso del naranja, similar a los restaurantes, pueden nuevamente abrir sus instalaciones y ofrecer estos servicios, pero con un aforo del 50 por ciento, haciéndolo preferentemente con citas para que las personas puedan llegar de manera escalonada en los horarios, de una manera programada y por lo tanto las personas no se conglomeren a la entrada del establecimiento o lleguen todas juntas y estén… A lo mejor el establecimiento, adentro no hay conglomeración, pero todas están afuera esperando un turno, entonces sería el mismo resultado, por eso la recomendación de que sea bajo citas.

En el caso de parques y plazas, esa desde que estábamos en rojo decíamos que ya había un aforo de un 25 por ciento enfocado básicamente a la actividad física, recordando que también la actividad física contribuye a una mejor salud y a disminuir factores de riesgo, no solamente para COVID, sino para otras enfermedades; por lo tanto, se requiere que la población también pueda salir a realizar este tipo de sano esparcimiento, pero lo que sí deben de evitar son las también conglomeraciones, congregaciones, celebraciones, actividades que involucren a muchas personas juntas en estos lugares que son públicos; en el caso del semáforo naranja esto se incrementa un 50 por ciento, por lo tanto puede haber un poco más de actividad.

Los mercados, supermercados -siempre lo hemos comentando- son actividades esenciales, porque las personas necesitan seguir adquiriendo sus alimentos, sus mismos insumos de limpieza y otro tipo de insumos para el hogar, por lo tanto, estos deben de permanecer abiertos siempre.

Sin embargo, hay ciertos lineamientos para que tanto la sana distancia como la sanitización de manos y la cercanía entre las personas sea la menor dentro de los establecimientos. Y entonces por eso en el caso de semáforo rojo el aforo es de 50 por ciento y en el caso del naranja puede elevarse hasta un 75 por ciento, pero se mantiene la recomendación de que solamente un familiar por familia acuda a realizar sus compras.

En el caso de los deportes profesionales en ambos niveles de riesgo, tanto en el rojo como en el naranja, pueden llevar a cabos sus actividades deportivas, pero con puerta cerrada de sus estadios, es decir, todavía no se permite que las personas vayan a observar estos juegos, recordando que la mayoría de estos estadios congregan a más de 50 miles de personas, por lo tanto, aun con un aforo reducido habría miles de personas al interior interactuando entre ellas; por lo tanto, aquí no hay ningún aforo permitido, esto será hasta que alguna entidad federativa pueda llegar al color amarillo.

Veamos el siguiente grupo de diapositivas. Aquí tenemos toda esta serie de actividades que ya sabemos que, en nivel de riesgo máximo -rojo- están todas cerradas, es decir, no deben ni de llevarse a cabo ninguna de ellas; pero en el color naranja ya empieza a haber cierta liberación de actividad, permitir cierto aforo para cada una de ellas.

En el caso de gimnasios, spas, similares 50 por ciento de aforo, igual que lo veíamos con las barberías, peluquerías que sea con cita para evitar las conglomeraciones de personas, no solo a la entrada de los establecimientos, sino también al interior, además de que estos lugares también necesitan ciertas medidas sanitarias de limpieza, sobre todo en el equipamiento que utilizan para que una persona que utilizó el equipo, pues lógicamente no haya la posibilidad de que haya dejado virus SARS-CoV-2, por lo tanto, hay un protocolo de limpieza que se tiene que llevar a cabo dentro de estas instalaciones.

Lo que son cines, teatros, museos y eventos culturales con menos de 500 localidades pueden ya en naranja empezar a ofrecer sus servicios, pero con un aforo del 25 por ciento. La idea de que el aforo sea sólo del 25 por ciento es para que al interior de estos inmuebles las personas puedan estar dispersas completamente y por lo tanto la interacción o la posibilidad de un contagio sea mucho menor, recordando siempre que la indicación puntual en cualquiera de los niveles de riesgo es que si yo tengo signos y síntomas, si yo estoy enfermo debo de guardar no sólo una sana distancia en relación a las personas que podrían estar cerca de mí, como son mi familia, sino también un resguardo domiciliario, teniendo siempre que este resguardo domiciliario puede ser acompañado de una visita al médico, si soy una persona que tiene factores de riesgo o si durante mi evolución empiezo a presentar signos de alarma.

En el caso de lo que son centros comerciales y las tiendas que lógicamente los constituye, así también como los lugares de culto de las diferentes religiones también se permite ya un aforo de 25 por ciento y un aforo que lógicamente se le pide a las personas que están oficiando o que están controlando el ingreso en iglesias o que lo están haciendo en centros comerciales precisamente, lleven a cabo este control para evitar también la concentración de personas al interior y disminuir entonces la posibilidad de un contagio.

Y estos dos grupos, que son las congregaciones masivas como, por ejemplo, los conciertos y en el caso de los bares y similares, en ambos niveles de riesgo todavía se mantienen cerrados, no debe de brindar sus servicios sin ninguna posibilidad de aforo, al igual que los estadios, esto todavía veremos una posibilidad de aforo hasta que lleguemos al color amarillo.

Pasemos entonces ahora al componente de panorama epidemiológico. El día de hoy se pasó el número total de 10 millones de casos en todo el mundo, 10 millones 21 mil 401, son la cantidad de casos confirmados, acumulados, que hasta el momento lleva la pandemia de COVID-19; y de este total, el 22 por ciento son las personas que han iniciado con signos y síntomas en los últimos 14 días, por lo tanto, son los que representan la pandemia activa.

De este número el 57.4 por ciento son personas en la región de las Américas, que es precisamente donde ya la OMS tiene varios días refiriéndose que es donde se está concentrando, donde está el punto principal de la pandemia en estos momentos y vemos otras regiones que definitivamente mantienen mucho menos porcentaje de esta pandemia activa.

Veamos los números para la República mexicana. El día de hoy se actualizan con 566 mil 602 personas que han ingresado a protocolo de estudio, personas que presentaron signos y síntomas compatibles con COVID-19 fueron por lo tanto clasificadas como casos sospechosos e ingresaron a un protocolo de estudio del cual forma parte la toma de la muestra, pero además la atención médica, la identificación y seguimiento de los contactos, así como de la persona hasta su remisión o alta por mejoría.

De estas personas, ya 279 mil 35 tienen un resultado también negativo al virus SARS-Cov-2, por lo tanto, se descarta la presencia de COVID-19; pero así también 220 mil 657 dieron positivo a la prueba confirmatoria, por lo tanto, son nuestros casos confirmados acumulados de COVID-19 desde que inició la epidemia en México.

Así también destacamos que el día de hoy se actualiza el número de defunciones, es decir, personas que lamentablemente han perdido la vida a consecuencia de la enfermedad siendo 27 mil 121 las personas a las cuales les sucedió este desenlace fatal.

Veamos la siguiente diapositiva. Vamos a ver la carga acumulada, los 220 mil 657 casos confirmados que a su vez dan una tasa de incidencia para México de 172.6 personas por 100 mil habitantes, una manera de comparar a nivel poblacional.

Y, bueno, podemos verlas distribuidas en cada una de las entidades federativas en donde residían cuando fueron diagnosticados con la enfermedad de COVID-19. Los estados que están prácticamente en los primeros lugares de esta carga de enfermedad han sido prácticamente los mismos y han sido los estados que primeramente iniciaron, muchos de ellos con los primeros casos desde la última semana, los últimos días de febrero y lógicamente marzo.

Veamos la siguiente diapositiva. Es la distribución de los casos activos, en este caso tanto del grupo de confirmados, que son 23 mil 389, como también los activos dentro del grupo de aún sospechosos, que son 40 mil 759.

El orden de las entidades federativas es un orden descendente en función de la cantidad de casos confirmados; es decir, esos 23 mil 389 están representados en las barras de color rojo, pero a su vez sumamos también en barras de naranja claro los 40 mil 759 aún sospechosos para que veamos cuáles son las entidades federativas, uno, que los concentran en mayor cantidad, pero además eso también nos da rápidamente la perspectiva de si estos casos terminan siendo confirmados, y sabemos que en las últimas semanas al menos el 49 por ciento de los casos se llega a confirmar, pues entonces estas entidades federativas tendrán más casos acumulados que otras que tienen barras naranjas claras, mucho menores que las que están incluso en estados que van en la mitad de la gráfica. Esto es algo que podemos estarle también dando seguimiento día con día.

Veamos la siguiente diapositiva. Son las defunciones distribuidas por fecha de ocurrencia, es decir, por la fecha en la que lamentablemente sucedió el deceso y a la vez podemos ver aquellas dos mil 55 que tienen una prueba de laboratorio que todavía no ha sido emitido su resultado, por lo tanto, son defunciones aún sospechosas; también vemos cómo están distribuidas en el tiempo en función de la ocurrencia, que son estas barras apiladas de color naranja claro que están sobre las barras azules oscuras que representan las defunciones ya confirmados, que sabemos que fueron defunciones por COVID-19.

En la siguiente diapositiva veremos las defunciones ahora distribuidas por entidad federativa, también para poder notar cómo va incrementándose o no la carga de las defunciones día con día y, además, a través de la barra de color naranja claro, ver en qué entidades todavía podemos tener un incremento de estas en los siguientes días una vez que se vayan confirmando.

Veamos la siguiente diapositiva, es la curva epidémica, casos ya confirmados con resultado positivo a COVID-19 en el color rojo oscuro, guinda, y los aún sospechosos en el color naranja claro. Vemos la tendencia ascendente que se tenía prácticamente hasta la primera semana de junio, una estabilidad un poco alta en las últimas tres semanas de junio. Cuando sumamos lógicamente las dos curvas, por eso las consideramos ambas en esta gráfica, veremos cómo se sigue comportando esta tendencia y a su vez esta curva que, además, es la suma de todos los casos a nivel nacional.

En la siguiente diapositiva nos quedamos sólo con los aun sospechosos, estos 66 mil 910, y ahora los distribuimos de mayor a menor en función de carga en las entidades federativas para ver dónde están todavía estos casos aun sospechosos, pero además aplicamos también un código de colores para poder identificar en cada una de las entidades federativas cómo contribuyen las diferentes instituciones a esta carga de casos aun sospechosos.

En el color verde encuentran ustedes al Instituto Mexicano del Seguro Social, en el color rojo oscuro guinda están precisamente representando los servicios de salud estatales, son 32 entidades federativas que tienen estos servicios, el Issste está en el color azul, vemos que es mínimo prácticamente la contribución y en otros o todas las demás instituciones, incluyendo las instituciones o unidades privadas están en este color naranja oscuro.

Vemos cómo, dependiendo de cada entidad federativa, varía la contribución de cada una de las instituciones, pero entonces podemos estar también dando un seguimiento para ver cómo continúa comportamiento de esta situación.

Veamos la siguiente diapositiva. Nuestra carga acumulada de casos, los 220 mil 657. El día de ayer el doctor López-Gatell presentaba precisamente una gráfica en cómo se veía la desaceleración que en su momento ha tenido la epidemia en México y, si recuerdan, el día de ayer era el punto más bajo que se había alcanzado, 1.9 por ciento el crecimiento en las últimas 24 horas.

Hoy día alcanzamos un nuevo punto más bajo de crecimiento que es el 1.8 por ciento, es lunes y esa es una… también lo hemos dicho siempre, los lunes, los fines de semana suele haber una disminución, pero igual, si comparamos este lunes con el lunes de la semana pasada y el lunes de hace dos semanas y el lunes de hace tres semanas, de todas maneras este 1.8 por ciento sería para el día de hoy este crecimiento más bajo que hemos tenido hasta el momento, esperamos lógicamente que mañana se incremente, vamos a ver cómo sale el dato el día de mañana.

Veamos las siguientes diapositivas que es precisamente ahora volvemos a reintegrar la información que tiene que ver con las personas que se han recuperado hasta el momento de esta epidemia de COVID-19 en México.

Vean que representa el 59 por ciento de todos los casos confirmados, aquí nos estamos enfocando a casos confirmados. Este número se puede estimar en base a otros grupos, se puede también tomar todos los sospechosos, se puede tomar los confirmados más aun los sospechosos, nosotros los enfocamos para esta presentación en los casos confirmados, que precisamente representan 131 mil 264 personas que hasta el momento se han recuperado de COVID-19, salieron adelante de la enfermedad, recordando que la mayor parte de las personas que padecen esta enfermedad, no sólo en México, sino también en otros países, lo hacen de manera ambulatoria, es decir, son casos leves y, bueno, esto también lo podemos ver reflejado en las estadísticas en México.

Vean ustedes que la última barra corresponde al 28 de junio, que es precisamente el día de ayer. Esto es porque están graficados por la fecha de recuperación, esto no es por fecha de inicio de síntomas, como son las gráficas de la curva epidémica o la fecha en la que ocurrió la defunción en el caso de las defunciones, esto es por la fecha de recuperación; es decir, dentro de la formulación para obtener el dato, se distribuyen por la fecha en la que fueron recuperados, por lo tanto, efectivamente son los recuperados al día de ayer.

Veamos ahora sí el siguiente grupo de diapositivas que tienen que ver con la ocupación y disponibilidad hospitalaria, 44 por ciento para camas generales, que fue un incremento de uno por ciento en relación al día de ayer y para camas con ventilador 39 por ciento, prácticamente se mantiene; de hecho, se mantiene igual que el día de ayer. Esto quiere decir que hay cinco mil 447 camas con ventilador disponibles a nivel nacional, así como también 14 mil 789 camas disponibles para pacientes graves que requieren de una atención, digamos, IRAG general en este grupo; 96 por ciento fue la notificación de todas las unidades COVID en el país, lo cual es una muy buena tasa de notificación y nos permite tener información confiable.

Veamos las siguientes dos diapositivas. La primera es precisamente cómo se distribuye esta ocupación y esta disponibilidad a nivel nacional, ese 44 por ciento de ocupación cómo se distribuye y ese 56 por ciento de disponibilidad cómo se distribuye.

Veamos que todas tienen, al menos, 30 por ciento o más de disponibilidad, lo que quiere decir que están dentro del rango de seguridad que está definido para este indicador.

Veamos la siguiente diapositiva. Vamos a ver que se repite esta situación, estas son camas con ventilador para pacientes críticos, también todas tienen más del 30 por ciento, inclusive se acercan a un casi 40 por ciento o más en la mayoría de los casos, 38 y 39 serían Baja California y Estado de México.

Aquí es muy importante hacer una precisión. Así como en este nivel y en esta conferencia estamos presentando la disponibilidad y ocupación a nivel nacional y luego vemos como está distribuida por entidad federativa, nosotros decimos 39 por ciento de ocupación, 61 de disponibilidad, pero ese 61 por ciento de disponibilidad realmente es 38 para Baja California, pero también es un 84 por ciento para Baja California Sur.

¿A qué nos referimos con esto?

Que las entidades federativas también llevan un control, pero lo hacen también a nivel local y lo hacen a nivel municipal, esto quiere decir que así como una entidad, volvemos el ejemplo de Baja California tiene un 62 por ciento de ocupación de este tipo de camas cuando Baja California analiza su situación local compara o ve los números de Tijuana, de Mexicali, de Ensenada, de Tecate y entonces la variación así como la estamos viendo a nivel nacional es diferente.

De ahí la importancia de que a nivel local la red IRAG también contribuye a un monitoreo que inclusive más que sólo ser informativo tiene más bien una utilidad operativa que es cuando a nivel municipal, a nivel local y sobre todo por institución empiezan a detectar por encima del nivel de riesgo… de seguridad, perdón, de este 70 por ciento o empieza a haber una saturación, es ahí donde se debe de actuar con mucha mayor prontitud realizando la reconversión o realizando la activación de una nueva unidad para contar con más camas.

Entonces la saturación en la ocupación puede variar dependiendo del nivel de desagregación y por lo tanto del nivel geográfico en el cual nos encontremos. Puede haber municipios que puedan estar más saturados como también puede haber municipios que puedan estar con mucha mayor disponibilidad que la que en su momento se presenta.

Por eso es un ejercicio muy importante que a nivel local se debe de llevar también todos los días para rápidamente poder reaccionar y siempre tener disponible una cama dependiendo del tipo de paciente que se deba de atender.

En la siguiente diapositiva veremos las unidades COVID. Sin cambios durante el fin de semana, viernes, sábado y domingo, 899 han sido las unidades, siempre una tendencia ascendente en función de la misma epidemia; es decir, cuando la epidemia ha requerido tener más camas disponibles, más unidades COVID, el sistema de salud ha respondido llevando a cabo esta actividad.

Veamos las siguientes diapositivas. Vamos a entrar al grupo de información que se actualizan todos los días lunes. Dado que no tienen cambios muy observables de un día para otro, la actualizamos semana con semana para en su momento ver si encontramos algún cambio en estos datos.

Aquí tenemos precisamente la distribución por grupos de edad quinquenal y también por sexo. Podemos ver que la mayor carga de casos confirmados, es decir, donde se ha presentado la enfermedad COVID-19 está entre los 35 y los 49 años, son estos tres grupos quinquenales los que claramente vemos que tienen la mayor elevación de sus barras, tanto las de color azul, que representan a los hombres, como las de color rosa que representan a las mujeres.

Cuando agarramos el grupo completo, o sea, el total de los 220 mil 657 casos confirmados, vemos que el 55 por ciento de ellos han sido hombres, es decir, un poco más de la mitad y es un porcentaje que más o menos se ha mantenido desde el inicio de la epidemia en esa proporción, habiendo llegado en ocasiones a ser del 57, 58 por ciento.

Con esta gráfica en vista pasemos a la siguiente diapositiva y veamos cómo las barras se mueven a la derecha, esto es porque ahora estamos viendo la distribución de las personas que lamentablemente han perdido la vida a consecuencia de la enfermedad y vemos cómo las edades de estas personas que lamentablemente han fallecido ahora están en los grupos de 55 a 59, de 60 a 64 y de 65 a 69, lo cual manifiesta y evidencia que precisamente las personas que se acercan o tienen más de 60 años de edad, independientemente de las comorbilidades, que ahorita también vamos a pasar a verlas, han tenido la mayor frecuencia o participan de la mayor cantidad de personas en estos grupos que lamentablemente han perdido la vida por complicaciones de la enfermedad.

Aquí también se incrementa el porcentaje de hombres, de haber sido un 55, ahora es un 66 por ciento. Eso también lo hemos visto prácticamente desde el inicio de la epidemia, que aquí sí son o siempre han sido dos terceras partes de las defunciones han sido precisamente hombres.

Veamos la siguiente diapositiva, que es precisamente la distribución de las comorbilidades. Vemos desde un principio también de la epidemia que la mayor frecuencia de estas ha sido por la hipertensión, la diabetes y la obesidad con porcentajes que han variado muy poco, pero siempre se han mantenido estas tres como las principales comorbilidades asociadas a las defunciones; el tabaquismo, con menor porcentaje, pero prácticamente también desde un inicio y ha conservado este cuarto lugar en asuntos de frecuencia; y luego, con una menor proporción, vemos otras enfermedades crónicas como son la insuficiencia renal crónica, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la enfermedad cardiovascular que la mayoría de sus presentaciones suelen ser enfermedades también crónicas o producidas como una complicación de otra de estas y vemos ya en menor proporción aquellas que tienen que ver con la inmunosupresión, el asma y también la presencia de VIH o sida.

Hasta el momento, y también porcentajes que no han variado mucho, el 71 por ciento de las personas que han fallecido tenían la menos una de estas comorbilidades que acabamos de identificar.

Veamos la siguiente diapositiva. Son los porcentajes de positividad que, a diferencia de como los presentamos el día viernes, aquí se distribuyen por presentación clínica, es decir, por el estadio clínico que tenían las personas cuando demandaron la atención, y prácticamente aquí también una serie que podemos ver, sobre todo hasta la semana 24 que es la semana ya completa.

Recordemos que tanto la 25 como la 26 están aún en construcción, porque dependen de los resultados de esas barras de color naranja claro que vemos en todas las presentaciones, que son los casos aun sospechosos; pero cuando vemos la estabilidad que ya se da en la semana 24 en donde ya casi no tenemos resultados pendientes son menos del dos por ciento de ellos, entonces vemos que sí la positividad se incrementa directamente proporcional a la gravedad.

Es decir, pacientes con mayor gravedad o estadio clínico de gravedad tienen un porcentaje de positividad mayor en relación, por ejemplo, a los pacientes leves o ambulatorios que tienen el menor porcentaje de positividad; e igual, dentro de los pacientes que se hospitalizan, los que están en una hospitalización digamos estable o una gravedad estable en comparación con los pacientes críticos o muy graves o inclusive los que están intubados, el porcentaje de positividad es todavía mayor pudiendo llegar a ser, y lo ha sido en las últimas semanas, entre un 77 y un 78 por ciento.

Sería la actualización para el día de hoy. Muchas gracias.

HUGO LÓPEZ-GATELL RAMÍREZ: Muchas gracias, doctor José Luis Alomía.

Vamos a abrir a preguntas y respuestas. Aquí estaba Liliana, Juan, Carlos y así nos vamos y usted también.

PREGUNTA: Gracias, buenas noches. Liliana Noble, de Pulso Saludable.

Doctor Gatell, estaba leyendo un artículo sobre las aguas residuales en Juriquilla, no sé si ya tuvo oportunidad de revisarlo, pero es muy interesante, porque la investigación ahí de la Universidad Nacional Autónoma de México habla de que encontró positividad a COVID en estas aguas. Entonces, se piensa de las heces fecales y ellos han pensado que el repunte en estos hospitales cercanos se debe a esto.

Yo no sé si pudiera ser una opción viable en Ciudad de México o en el resto del país para poder detectar estos focos de infectados, aislarlos y darles la atención. Usted es el experto, dígamelo.

Y tengo una segunda pregunta. Gracias.

HUGO LÓPEZ-GATELL RAMÍREZ: Muchas gracias, Liliana Noble, de Pulso Saludable, por la pregunta y la implicación que tiene.

Hay virus que característicamente afectan al aparato digestivo, al tubo digestivo como punto de entrada y por lo tanto se encuentran en grandes concentraciones en la materia fecal, en las heces y esta sustancia un medio muy efectivo, muy eficiente para su transmisión.

Uno de los que son muy característicos en este aspecto es la polio, los virus poliomielitis, ahora ya nada más nos queda uno de los tres subtipos afortunadamente, de los tres tipos, pero su gran propagación y el éxito epidemiológico que tienen -obviamente, le llamó éxito en términos del virus, no en términos de los seres humanos- está en muy buena medida por la eficiencia de transmisión a través de agua, aguas negras o aguas silvestres, que son contaminadas con materia fecal humana. Estoy hablando del virus de la polio como ejemplo de un virus que se propaga por vía digestiva, a través de la contaminación de agua con materia fecal.

El virus SARS-CoV-2, causante de COVID, desde el inicio de la epidemia en China se exploraron varias hipótesis sobre su mecanismo de transmisión. Se pensó en transmisión a través de animales, aunque existe la idea de que pudo haber transitado de ser un virus endémico en poblaciones animales silvestres y de ahí producto de una mutación que le confirió adaptabilidad hacia los humanos pasó a ser una enfermedad humana.

Pero después interesó el tema de si los animales, distintas especies de animales podían continuar siendo reservorios y seguir resembrando la epidemia hacia los humanos, y hasta el momento no se ha encontrado una especie animal demostrativa, que se haya identificado.

También se buscó la posibilidad de que se transmitiera por otras vías, incluida la vía sexual, y algunos vectores, insectos, tampoco se encontró que fuera así.

Y se buscó también si podría ser que su presencia en la materia fecal fuera un mecanismo de transmisión efectivo, y en ese momento se descartó que pudiera ser un mecanismo efectivo porque se encontró de manera un tanto inconsistente que los seres humanos infectados por SARS-CoV-2, el virus causante de COVID, excretan, expulsan, eliminan a través de la materia fecal el virus, se encontró que de una manera inconsistente, es decir, no fue llamativo la frecuencia con que esto ocurre y se ha considerado que no es un mecanismo de propagación eficiente.

Porque además se requiere el mecanismo de ingreso, o sea, una cosa es por dónde sale, puede salir por la materia fecal, a través del aparato digestivo, pero el otro asunto es cómo llega. Teóricamente si ingiriéramos el virus pensaríamos en que pudiera ser un mecanismo de contagio, pero no se ha encontrado que el ingerir el virus propiamente sea el mecanismo de contagio, sino más bien la entrada tiene que ser por vía respiratoria.

Siendo un virus cuyas características moleculares, químicas, tienen una gran afinidad por la superficie de algunas o las moléculas que se encuentran en la superficie de células del aparato respiratorio, se encuentra que es el sitio de mayor afinidad y, aunque podría estar invadiendo otras células de otros aparatos y órganos, no se ha encontrado que esto sea característico y prominente.

Ciertamente el virus SARS-CoV-2 causante de COVID puede causar diarrea. La diarrea es un síntoma accesorio, no se encuentra en una frecuencia grande, en algunas series se ha considerado, series son los estudios que se han hecho descriptivos, se ha identificado del cinco al 11 o 12 por ciento de personas con COVID pueden tener diarrea.

Y hasta donde llega mi conocimiento en este momento no se ha dado una explicación consistente de si la diarrea es una manifestación de daño directo del virus a las células del intestino o es otro tipo de alteración menos específica.

Habiendo dicho todo lo anterior, el encontrar virus SARS-CoV-2 en aguas residuales tiene más bien una aplicación potencial en la vigilancia epidemiológica, no tanto en el riesgo de que nos contaminemos y por lo tanto tampoco tiene una utilidad directa para la prevención y el control, pero para la vigilancia epidemiológica sí.

Y me da gusto ver, no conozco el artículo sobre la Unidad Juriquilla de la UNAM, si me lo manda se lo voy a agradecer y lo leeré con mucho gusto, y felicito como siempre a la UNAM, nuestra máxima casa de estudios, porque suele ser un centro académico de alta competencia, alta calidad que siempre está innovando.

También nuestro Instituto Nacional de Salud Pública desde hace varias semanas y un poco más de un mes y medio ha estado trabajando en modelos técnicos para la vigilancia epidemiológica a partir de la identificación del virus SARS-CoV-2 en aguas negras, en aguas residuales.

Y esto procede de un trabajo del que ya se tiene mucha experiencia en el instituto, específicamente el doctor Tonatiuh Barrientos ha hecho distintas investigaciones relacionadas con la identificación de ciertos elementos en agua, por ejemplo, residuos de drogas y se hace vigilancia epidemiológica encontrando en aguas residuales drogas, sustancias psicoactivas ilícitas o ilegales.

Pero también trabajando conjuntamente con la doctora Celia Alpuche, el doctor Tonatiuh Barrientos y con el doctor Pedro Saturno han hecho investigaciones sobre resistencia antimicrobiana en bacterias que se pueden identificar en aguas residuales.

Entonces, esos serían los elementos que podrían ser promisorios, nosotros ya lo incorporamos en el horizonte como uno de los recursos que podríamos utilizar.

Lo que está menos claro es que tan eficiente sería la vigilancia a partir del descubrimiento del virus en aguas residuales porque esto lo que requiere después es un proceso de identificar a los casos, las personas enfermas de las que procede el virus.

Posiblemente en algunos espacios definidos, cerrados, pudiera ser un mecanismo de vigilancia, pero habría que ver, todavía no nos queda completamente claro.

INTERLOCUTORA: Gracias, doctor.

Mi segunda pregunta, cuando llegue la vacuna, porque en algún momento va a haber vacuna, ¿cómo va a ser esta aplicación?, ¿todos los mexicanos vamos a estar inoculados o va a ser como la vacuna de la influenza, por grupos de riesgo?

Gracias.

HUGO LÓPEZ-GATELL RAMÍREZ: Es una pregunta no resuelta. Ni en México ni en el mundo… La Organización Mundial de la Salud ya tiene sesiones de trabajo y se ha pedido la participación de distintas personas que representen a los países, precisamente la doctora Celia Alpuche, a quien mencioné, directora del Centro de Investigación sobre Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional de Salud Pública, está representando a México, ella además es miembro del Comité Asesor de Expertos y Expertas sobre Vacuna COVID de México y está participando en estas sesiones.

Hasta donde conozco todavía no hay una propuesta completa de cómo debería utilizarse la vacuna, existe la consideración de privilegiar el uso, privilegiar en términos de preferenciar, de priorizar el uso en personas que tienen mayor riesgo de complicaciones, lo cual suena lógico, pero existe la otra perspectiva, que es la aspiración de controlar la epidemia.

Estos dos objetivos se pueden combinar, no son mutuamente excluyentes, pero sí son distintos.

Y aprovechando la pregunta, que le agradezco, la vacunación contra influenza no tiene como objetivo en general eliminar la infección por influenza a nivel de población ni tampoco evitar que haya temporadas de influenza.

Algunos países vacunan generalizadamente a sus poblaciones, otros no, otros, como en México, lo hacemos por grupos de riesgo, personas que son las mismas de COVID y las de influenza, mayores de 60, personas con enfermedad crónica, hemos considerado a las mujeres embarazadas.

Y el objetivo es disminuir la probabilidad de que existan complicaciones y prevenir complicaciones, hospitalizaciones y muerte, pero para que se elimine la transmisión se requiere que aproximadamente 65 a 70 por ciento de las personas sean inmunes ya por infección silvestre, natural con el virus o ya por vacunación.

Entonces, los objetivos también tienen que tomar en cuenta la factibilidad, la posibilidad realista de que se logre tener suficiente vacuna en un tiempo breve, porque si no se tiene suficiente vacuna en un tiempo breve -y eso implica también el costo del producto y la logística de aplicar el producto- entonces si no se tiene rápidamente, no se alcanza la inmunidad en un tiempo razonable para interrumpir la transmisión.

Gracias, Liliana.

Vámonos acá de este lado con Juan Hernández, luego nos regresamos con Carlos Gonzáles y seguimos aquí con ustedes, y Carlos también.

PREGUNTA: Buenas noches. Juan Hernández, del periódico Basta y del Grupo Cantón.

Dos preguntas rápidas. La primera, hemos hecho una investigación precisamente de… Bueno, ya ha tocado el tema usted del manejo de los muertos, pero aquí estamos hablando de dos casos digamos simbólicos, que es Xochimilco y lo que es Milpa Alta.

Estamos detectando que hay entidad que… bueno, grupos en donde no se reporta la muerte de personas por COVID y lo que hacen es enterrar en este casos sus difuntos, precisamente porque hay la creencia de que es pecado mortal de quemar a sus muertos.

Pero ¿qué riesgos implicaría este tipo de prácticas, siempre y cuando respetando los usos y costumbres de estas comunidades.

Y la segunda, esta es de las redes sociales, y nos comentan que ¿cómo le va a hacer el gobierno federal y también con los gobiernos, en este caso del Estado de México y el Distrito Federal, si la gente que viene del Estado de México, por ejemplo, de los municipios de Neza, de los municipios de Chimalhuacán, Ecatepec, que prácticamente el 80 por ciento de las personas que viven en el Estado de México viene a trabajar en el Distrito Federal?

Entonces, ¿cómo le van a hacer precisamente para controlar el que haya una propagación o rebrotes?, porque a final de cuentas, aunque en el caso del Distrito Federal, bueno, de la Ciudad de México hay un semáforo, pero evidentemente hay alcaldías como lo que es la Gustavo A. Madero, como lo que es Xochimilco o lo que es Iztapalapa, en donde definitivamente no se puede ver que estén en semáforo anaranjado, sino por el alto índice tanto de contagios como de muertes. Gracias.

HUGO LÓPEZ-GATELL RAMÍREZ: Cómo no. Muchas gracias, Juan Hernández de Grupo Cantón, periódico Basta.

Efectivamente, un reto, uno de múltiples retos del manejo de una epidemia -cuando digo manejo es la vigilancia, la prevención, el control, la rehabilitación, la recuperación, la mitigación, todos los aspectos que implica, no solamente en la parte de salud estrictamente salud, enfermedad en los seres humanos, sino la realidad social de vivir con y durante una epidemia- requiere una apreciación de los distintos elementos que llevan a las personas a comportarse de una manera o de otra, o de otra, o de otra.

Distintas sociedades tienen distintas maneras de pensar, distintas idiosincrasias, distintas actitudes, distintas visiones, distintas percepciones sobre el riesgo, sobre el daño que puede causar y sobre otras entidades que van más allá de lo que quizá en la mayoría de los casos de una población como la mexicana podríamos identificar como elementos de la realidad.

Y entre ello está las dimensiones espirituales, de cualquier denominación y no necesariamente representadas en una religión, cualquier fe, cualquier aspiración trascendental, y en México con la pluralidad y la diversidad cultural que tenemos ancestral, tenemos todavía muchas tradiciones espirituales y culturales que efectivamente consideran como algo muy inconveniente, llámese pecado si está alineado a un pensamiento religioso específico, o cualquier otra denominación, el incinerar los cuerpos sin vida de las personas que fallecen y, en cambio, se prefiere, por cientos, de años, quizá milenios, el inhumarlos, en enterrarlos.

No es propósito de un gobierno, en este caso del Gobierno de México, oponerse a esas tradiciones o a esos pensamientos o a esa idiosincrasia, mucho menos juzgarlo o vilipendiarlo o rechazarlo, es lo que es y hay que respetar a cada quien, a cada persona y cada cultura, a cada comunidad en su contexto.

Lo cierto es que a veces sí existe una contradicción entre los propósitos de cierta intensión técnica, como puede ser el control o la prevención de infecciones y ciertas prácticas, en este caso la inhumación.

Para decirlo de manera directa, sí conocemos, con base en nuestros parámetros, que la transmisión del virus SARS-CoV-2 puede ser razonablemente eficiente a partir del cuerpo sin vida de una persona que estaba infectada.

Desde luego, en el momento en que se cesa la respiración ya no existe el fenómeno en el que la persona puede expulsar los virus, pero las secreciones, los líquidos de la vía respiratoria, la nariz, la boca, la saliva, pueden estar todavía cargados altamente de virus y en la medida en que los familiares, las familiares se acerquen al cuerpo sin vida pueden contaminar sus manos o pueden contaminar de manera directa sus rostros y a partir de ello que entre el virus.

Entonces, no hay una solución fácil. En la medida en que hay que dialogar, hay que acercarse, le corresponderá, sin duda, el gobierno de la alcaldía específica y el gobierno de la Ciudad de México y, en su momento, si se requiere, el apoyo del gobierno federal para lograr este diálogo transcultural con las comunidades que tengan determinadas prácticas.

Y esto ocurre, seguramente no sólo en la Ciudad de México, sino en varias comunidades de nuestro país, sobre todo en el ámbito rural.

Y la segunda pregunta, lo que nos ilustra es que los agentes infecciosos no reconocen límites político-administrativos, no reconocen fronteras, los virus se pueden propagar de múltiples maneras, en general los agentes infecciosos, COVID se transmite de persona a persona a través de la vía respiratoria cuando nos contaminamos o recibimos la saliva o las secreciones respiratorias de una persona infectada y nos cae en ojos, nariz y boca.

Hay otros virus que se transmiten por insectos, hay otros virus que se transmiten por animales, hay otros virus que se transmiten por agua, como lo acabamos de mencionar, o por alimentos y raramente las fronteras político-administrativas entre municipios, entre estados o provincias o entre países significan algo para los virus.

Por esa razón, y me remonto al inicio de la respuesta a COVID, por parte del Gobierno de México en enero habíamos expresado y lo seguimos expresando con una fundamentación técnica, no existe una evidencia científica clara en toda la historia de las epidemias de que cerrar fronteras o impedir el paso de las personas sea un mecanismo suficientemente efectivo o eficiente para impedir la propagación de los agentes infecciosos, aunque teóricamente suena razonable.

No le dejo pasar a quien pudiera infectarme es un poco la visión. Al final hay un punto donde se rompe esa capacidad de mantener aisladas a las poblaciones a menos que se está dispuesto, cosa que definitivamente no es el caso de nosotros en el Gobierno de México se esté dispuesto a sufrir las consecuencias adversas de un aislamiento absoluto.

Habíamos comentado que en la historia de las epidemias sobre todo en la edad antigua y en la Edad Media se llegó a utilizar los sitios o los aislamientos completos como si fueran operaciones militares para encerrar las ciudades amuralladas, los feudos y con ello evitar la propagación de enfermedades; y aun así, después de que esto podía causar hambrunas, por ejemplo, por falta de los alimentos y la subsistencia, el material de subsistencia tarde que temprano se rompía ese aislamiento.

Una de las demostraciones directas hoy en tiempos de COVID todos los países independientemente de que hayan o no cerrados sus fronteras, de que hayan cancelado o no sus vuelos, de que hayan suspendido o no sus operaciones marítimas, todos los países del mundo tenemos COVID y no se ha encontrado hasta el momento que yo conozca una relación entre el aislamiento del país, el cierre de fronteras y el impacto de la epidemia.

Regresando a la esfera local, por lo tanto, lo mismo aplica o con mayor razón aplica al interior de una nación federal como la nuestra donde tenemos dos estados libres y soberanos, pero gobernados por personas inteligentes, competentes y con una actitud y una visión de Estado, la doctora Claudia Sheinbaum, en el caso de la Ciudad de México, y el gobernador Alfredo del Mazo, que se pueden poner de acuerdo para tener un abordaje conjunto.

No hay manera, no sería procedente pensar que se cierren fronteras entre dos estados de la República mexicana como un mecanismo para impedir la transmisión.

Y, finalmente, es temporal que en este momento la Ciudad de México esté en color naranja, y el Estado de México todavía la semana que está empezando hoy esté en color rojo. De acuerdo a la trayectoria de la epidemia en el Estado de México es probable que muy pronto, no puedo garantizar que la siguiente semana, pero muy pronto ya pase también al color naranja y se empiecen a mantener en las mismas condiciones.

Muchas gracias, Juan. Carlos González…. Guzmán, perdón.

PREGUNTA: Carlos Guzmán, de ABA Noticias. Buenas noches, doctores.

Dos preguntas. En la mañana se le cuestionaba al presidente de forma insistente si se va a hacer la prueba de COVID, siendo que todo parece indicar la próxima semana va a efectuar un viaje a Unidos Mexicanos, se va a encontrar con el presidente Donald Trump.

Va a estar la comitiva, Graciela Márquez Colín, va a estar el secretario de Relaciones Exteriores, si no mal recuerdo Alfonso Romo, sería la comitiva.

Si nos puede hablar un poco de esta reunión que nos adelantó el presidente de la República, que se efectuaría hoy en la tarde, si ya hay fecha para esta gira, y obviamente ¿qué se va a hacer en cuanto a la cuestión sanitaria con el presidente obviamente, y obviamente también con el equipo que le acompaña?, ¿se van a hacer la prueba del coronavirus?

Y la segunda, si nos puede… Bueno, retomando la pregunta de nuestro compañero de Grupo Cantón, si nos puede hablar un poco, en este mes de julio, nos comentaba, que ya está por llegar el mes de julio, que se podría ser en el Valle de México la prueba, si no mal recuerdo, para ver si ya podría trabajar o alguna cuestión de desconfinamiento mayor, no recuerdo cómo se llame la prueba, soy ignorante en ese sentido. Gracias.

HUGO LÓPEZ-GATELL RAMÍREZ: Muchas gracias. Voy a dar un adelanto porque esta semana, espero, vamos a traer una presentación, vamos a dedicar toda la hora a test, test, test, pruebas, pruebas, pruebas, vamos a hablar de esto, los fundamentos técnicos, los fundamentos biológicos, y la utilidad de la prueba en el ámbito clínico, en el ámbito epidemiológico, pero vamos a dar un adelanto.

Primero, sobre la gira del presidente a los Estados Unidos, no conozco todos los detalles. En lo que respecta a nosotros, en la parte del cuidado de la salud del equipo de gobierno, no tenemos alguna preocupación específica.

El presidente estuvo en algunas proximidades con el secretario de Hacienda, como se muestra en algunas fotografías, pero una vez hechos los estudios de contactos… Recuerden lo que comentábamos ayer domingo, hay tres factores cruciales: uno es cuánto tiempo duró el contacto o la proximidad, qué tan próxima fue físicamente y, tercero, en qué fecha ocurrió respecto a la contagiosidad o la capacidad contagiante de la persona enferma.

Y lo hemos revisado con detenimiento que de las 70 personas que están en lista inicial de contactos el presidente es uno de los que están enlistados, pero no es alguien que esté en particular riesgo de ser contagiado. Lo que corresponde aquí, igual que en la mayoría de los casos, es la vigilancia basada en síntomas.

Y aquí me voy directamente a retomar lo siguiente:

Es común que la expectativa, esto lo comentaba yo hoy con algunos colegas del gobierno precisamente que son, están en la lista de contactos, la expectativa intuitiva es: ‘Hoy me enteré que un amigo, una amiga, un familiar, una colega, es un caso de COVID, hoy me enteré y yo ayer estuve con esa persona, háganme la prueba lo más pronto posible’.

¿Tiene una lógica científica?

La respuesta es no. Si yo hago la prueba demasiado rápido, lo más probable es que la prueba salga negativa.

¿Qué quiere decir demasiado rápido?

Menos de seis días de que estuve en contacto con la persona enferma, suponiendo que estuve en la proximidad suficiente, duración suficiente y en el periodo relevante de contagiosidad de la persona enferma.

Suponiendo eso, si ayer estuve en contacto con la persona enferma y hoy me quiero hacer la prueba lo más probable es que la prueba salga negativa y mañana también, y pasado mañana también; y si me permanezco asintomático lo más probable es que la prueba salga negativa.

¿En qué momento habría que hacer la prueba?

Entonces, Hay dos o tres consideraciones.

La primera es: la persona que fue contacto desarrollo síntomas, los síntomas son compatibles con COVID, fiebre, tos, dolor de cabeza, dolor de garganta, fatiga y algunos síntomas accesorios, la diarrea, el enrojecimiento de los ojos, etcétera.

La segunda posibilidad es una persona que tiene algunos factores de riesgo y se puede complicar, ahí puedo preferir, aún en ausencia de síntomas, adelantar la prueba.

Pero en todos los casos, si la persona permaneces sin síntomas no hay una urgencia de hacer la prueba al día siguiente del contacto, porque esa persona lo más probable es que tenga la prueba negativa.

Sin embargo, en términos de la contención -el propósito de la contención es evitar la propagación- inmediatamente puede necesitar si fue un contacto relevante estar en aislamiento. Por eso el estudio de contactos es muy importante.

No hay que irnos a la idea de pruebas, como si las pruebas solucionaran todo, porque no lo solucionan y la interpretación de las pruebas -en eso si no me detengo hoy, porque es un comentario largo- depende de la sospecha de la probabilidad percibida de que la persona tenga la condición que me interesa detectar, en este caso infección por el virus SARS-Cov-2.

INTERLOCUTOR: Y con relación (inaudible) si se solicite.

HUGO LÓPEZ-GATELL RAMÍREZ: No conozco que exista un requerimiento generalizado o específico en el caso de un mandatario que va a visitar a otro mandatario al respecto, pero sin duda a través de los distintos canales, tanto los diplomáticos como los técnicos que tenemos de Salud a Salud, tenemos una colaboración muy extensa con el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, que incluye a los Institutos Nacionales de Salud en este caso también a los Centros de Control de Enfermedades, CDC, y la propia embajada donde existe en la embajada de Estados Unidos en México una agregada de salud que es una funcionaria además altamente competente, experta precisamente en todo este tema de preparación y respuesta ante epidemias y podemos consultar si existe un requerimiento formal.

INTERLOCUTOR: Las pruebas para detectar si ya es inmune…

HUGO LÓPEZ-GATELL RAMÍREZ: Termino con eso y le voy a dejar pendiente a Carlos de UnomásUno, para que empiece mañana.

Esto se le ha denominado pasaporte inmunitario, tan, tan. La idea que se ha pensado es -y por eso la analogía de pasaporte, pasaporte inmunitario, pasaporte sanitario- es: Yo me hago la prueba y ya tengo una garantía de que ya lo tuve, porque detecté anticuerpos contra COVID, contra el virus SARS-Cov-2 y entonces, uno ya me dio; dos, ya no me puede volver a dar.

Y varios elementos de la sociedad, y yo diría destacadamente la iniciativa privada, en otras partes del mundo también, ha planteado la idea de: ‘Hagamos pruebas en nuestras trabajadoras, directivos, directivas para que en la medida que sepamos cuáles y cuántos ya tienen inmunidad, ya tiene pasaporte para reintegrarse a trabajar’.

La aspiración me parece que puede ser legítima, pero desafortunadamente no corresponde con la realidad de la evidencia científica sobre este virus, por muchas razones:

En primer lugar, porque aún no se conoce con toda o con suficiente precisión en qué momento se desarrollan los anticuerpos.

Hasta qué niveles o concentraciones pueden estar presentes en la sangre de una persona que pudiera ya haber experimentado la infección.

Y tercero y más importante, si estos anticuerpos son capaces de neutralizar al virus.

Hay muchas clases de anticuerpos, el ser humano y las otras especies puede producir anticuerpos, estar estos en la sangre, pero que no sean competentes para neutralizar al virus y, por lo tanto, para proteger de la infección.

Entonces, hay muchas incógnitas y por lo tanto el hacer pruebas de inmunidad no se considera una alternativa útil. Hay una recomendación explícita de la Organización Mundial de la Salud desde el 24 de abril, no se ha cambiado la postura, mañana la vamos a proyectar, y la recomendación es: no se usen las pruebas de anticuerpos como un mecanismo de seguridad o de garantía de que ya se está protegido de la infección, no se usen.

Y es también ese el mismo amparo por el que decimos, el Gobierno de México, la Secretaría de Salud, no recomienda el uso de pruebas rápidas como mecanismo de diagnóstico para la infección por COVID, porque además lo que detectan es, en el mejor de los casos, la historia pasada de infección 10 o más días antes, anteriores a la prueba y no la infección aguda, y esta es la recomendación que ha hecho la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, los Centros de Control de Enfermedades, tanto de Europa como de Estados Unidos, y también la hacemos en el Gobierno de México.

Vamos a tener que terminar aquí. Son las 20 horas con 02 minutos. Muchas gracias por su atención aquí y allá, nos vemos mañana. Gracias.

INTERLOCUTOR: (Inaudible)

HUGO LÓPEZ-GATELL RAMÍREZ: Las serológicas son estas precisamente, hay las rápidas y las no rápidas.

Gracias.